Big data

Derechos, privacidad y adolescencia en la era del Big Data

El pasado 14 de noviembre celebramos la 4ª sesión del seminario universo 2.0. Contamos con la compañera Liliana Arroyo, Doctora en sociología en la UB, que nos hizo una potentísima exposición sobre temas relacionados con la afectación diaria de la circulación de datos masivas, las implicaciones del concepto privacidad en la red y algunas recomendaciones para saber qué derechos y deberes, oportunidades y riesgos tenemos los ciudadanos, especialmente, los adolescentes sobre la gestión de nuestros datos accesibles al mundo digital.

A continuación, hemos adaptado una texto que nos hizo Liliana para introducir las cuestiones que hablaríamos durante la sesión. Con sus propias palabras, ella expresaba de forma muy bien documentada que implica gestionar nuestra privacidad en el mundo del big data:

La revolución digital ha venido para quedarse y no ha llegado sola: con las nuevas tecnologías nos rodea la inmediatez, la proximidad remota, la ubicuidad, el intercambio entre iguales, la comunicación de bajo coste o la gestión de las identidades digitales. Aparecen nuevos espacios, nuevas dinámicas y nuevos retos. Estos nuevos escenarios de interacción son especialmente críticos para los adolescentes, en un momento en que están en proceso de experimentación y construcción de la propia identidad.

Los entornos digitales hacen que todos y cada uno de nosotros – de forma consciente y / o ignorada, en entornos online y offline -, seamos unos generadores de datos constantes. En la red pueden constar informaciones tan particulares como nuestros recorridos habituales, nuestros e-mails, nuestro calendario, las fotos de los momentos especiales, el hotel de las últimas vacaciones, el historial de búsquedas o el número de peldaños que podamos al día. Con las múltiples tecnologías digitales y comunicativas al alcance, los datos personales ya se reconocen como el nuevo petróleo del siglo XXI. Internet, además, es como una dimensión sin límites, donde todo lo que hacemos crea huella para siempre.

Esta enorme capacidad de registrar información de forma ubicua, precisa y permanente abre la puerta a un control social más intensivo, ya sea por parte de otras personas, por parte de los gobiernos o las numerosas campañas de marketing personalizado. La cantidad de información disponible ha abierto una ventana de oportunidad, encabezada y reforzada con la fascinación por el Big Data. Son múltiples los beneficios que se auguran: más datos para tomar mejores decisiones a nivel de gobernanza, de salud o de seguridad. Los beneficios quizás llegue a medio o largo plazo, pero lo que seguro estamos comprobando es que nuestras vidas son cada vez más transparentes.

Uno de los riesgos evidentes es la falta de privacidad. Internet y las herramientas de comunicación online hacen que transmitir un mensaje a un grupo determinado y de forma más o menos pública y espontánea sea fácil y barato. El viento se lleva las palabras pero los e-mails, las actualizaciones de estado o los comentarios en páginas web se convierten registros perennes y difícilmente controlables. De qué manera este registro permanente que supone el mundo digital (voluntario o involuntario) de nuestras actividades y opiniones, puede afectar el ejercicio de derechos como la libertad de expresión o truncar carreras profesionales antes de que comiencen?

Esto genera implicaciones para nuestro día a día nos obliga a recordar que la privacidad es un derecho fundamental (y no un lujo). Boyd explica muy bien que actualmente somos “públicos por defecto y privados por esfuerzo”. Apenas empezamos a ser conscientes del alcance de esta nueva realidad digital, que a menudo se nos escapa y es difícil de captar. La esfera digital a menudo está rodeada de discursos oscuros que parecen extraídos de la ciencia ficción, y al mismo tiempo, las herramientas para garantizar la protección de la intimidad son limitadas, costosas y poco realistas. Una multitud de mantras y prejuicios sobre la necesidad de proteger la esfera privada nos empujan a pensar que quien se preocupa por la privacidad tiene algo que ocultar. Y aquí parece que todo el mundo quiere estar limpio de culpa. El periodista Glenn pone de manifiesto lo importante que cada persona tenga su propio espacio, lejos de ojos y miradas de otros, donde definirse, construirse y repensarse.

Si esto es cierto para todos, es especialmente pertinente cuando hablamos de adolescentes.

Aplicado en el contexto de la adolescencia y los centros educativos, la ponente enfocarse la sesión para entender la relación de los nativos digitales con la privacidad, hasta qué punto afecta a su día a día y lo importante asentar las bases para un cambio de modelo donde los docentes, padres y la comunidad educativa establezcan unas dinámicas de acompañamiento y aprendizaje progresivo sobre los usos y abusos del entorno digital. A través ejemplos reales sobre cómo la huella digital puede llegar a afectar la vida personal y profesional, cuál es el alcance presente y futuro del Big Data.

Fuente:agencia seo barcelona https://mentedigital.es/agencia-seo-barcelona/